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¿Qué es la sarna?
La sarna es una enfermedad de la piel causada por diferentes especies de ácaros y parásitos.
Algunos de estos parásitos o ácaros se encuentran de forma natural en la piel de los perros, en concreto en los folículos pilosos.
Hay que tener en cuenta que todos los ácaros pueden causar infecciones cutáneas de leves a graves si proliferan y no se tratan a tiempo. Por lo que, si detectas alguno de los síntomas que ahora desarrollaremos, lleva a tu perro al veterinario lo antes posible.
Algo que te va a sorprender es que todos los perros criados por sus madres tienen ácaros de la sarna demodécica (Demodex canis). Estos ácaros se transmiten de la madre a su cachorro durante los primeros contactos. Lo curioso es que la ‘convivencia’ entre los perros y estos ácaros no suele tener consecuencias para su salud.
La sarna tiende a causar una intensa picazón en el perro. En estadios avanzados, el can se rascará de forma frenética. Los síntomas suelen aparecer a los siete días del contagio.
Otra de las manifestaciones comunes es la pérdida de pelo, la piel enrojecida, llagas e, incluso, costras.
Causas que provocan la sarna
Los ácaros se suelen transferir de un perro a otro. Mientras el perro se mantenga sano y su sistema inmune fuerte, los ácaros simplemente coexisten en su piel sin llegar a producir una enfermedad.
Aunque aún existen diferentes teorías, está comúnmente aceptado que los ácaros Demodex de los perros no se transmiten a los humanos ni a los gatos.
¿Dónde se acumulan los ácaros?
Las áreas más comúnmente afectadas son las orejas, los codos, la cara y las piernas de un perro.

Tipos de sarna
Existen tipos diferentes de sarna en perros
La sarna demodécica
La sarna demodécica generalizada es la que afecta a áreas amplias de la piel o el cuerpo de un perro. Las infecciones bacterianas secundarias hacen que esta enfermedad sea a menudo maloliente. Esta forma de sarna también podría ser un signo de un sistema inmune comprometido, un problema hereditario u otro problema de salud subyacente.
La sarna sarcóptica
La sarna sarcóptica tiende a causar una picazón intensa. Puede provocar pérdida de cabello, piel enrojecida, llagas y costras, y puede extenderse rápidamente a todo el cuerpo del animal.
La sarna sarcóptica se puede contagiar a humanos, causando una erupción de protuberancias de tono rojizo, similar a las picaduras de mosquitos. Sin embargo, la sarna demodécica de los perros no se transmite a los humanos.
¿Qué hacer si creemos que nuestro perro tiene sarna?
Como en otras ocasiones, lo más recomendable es no dilatar la visita al veterinario para que pueda llevar a cabo una exploración completa. El profesional analizará raspados de la piel para confirmar la presencia de ácaros de la sarna, normalmente con la ayuda de un microscopio.
Esta tarea no siempre es sencilla porque los ácaros pueden estar ocultos en la profundidad de la piel del perro.
Tratamiento y curación de la sarna
La buena noticia es que existen tratamientos específicos y efectivos.
Es complicado hablar de un solo tratamiento, ya que depende del tipo de sarna y de la raza del perro. Por ello, los medicamentos que se administran son variados. Existen tratamientos que se pueden tomar por vía oral, aplicarse mediante inyección, o de forma tópica con champús o cremas.
Tratamiento de la sarna sarcóptica
En lo que respecta al tratamiento de la sarna sarcóptica, lo primero y fundamental es aislar a tu perro para evitar que la enfermedad se propague a otras mascotas y a los humanos.
El veterinario recetará medicamentos antiparasitarios y fármacos que aliviarán la molesta picazón y la inflamación.
¿Cuánto tiempo tarda en remitir la sarna?
Los resultados de los tratamientos médicos suelen mostrarse con efectividad tras un mes desde su inicio.
Hay que tener en cuenta que esta situación puede generar en tu perro una situación de marcado estrés. No es sencillo tener esa sensación continua de picazón.
Cuanto más joven es el perro, con más facilidad se recuperará. Los perros adultos suelen requerir terapias más largas.
También se sabe que la sarna demodécica es hereditaria, por lo que se recomienda que los perros que la han padecido de forma grave no tengan descendencia.




