Cómo hacer que tu querido perro bichón no ladre

Bichon Frise

Hoy os traigo un video que me ha encantado porque resume a la perfección lo que hay que hacer para que nuestro querido perro no ladre. Sobre todo cuando no debe, por ejemplo cuando va a salir de casa, momento especialmente emocionante para ellos, aunque apenas hayan pasado unas pocas horas desde que salió a la calle por última vez.

En el video que puedes ver más arriba, se explica una situación bastante habitual en nuestros hogares. El momento de salir a la calle es todo un acontecimiento para nuestros amigos y, aunque, ladrar es algo connatural para ellos, en demasiadas ocasiones termina por ser molesto para nosotros y algo que no beneficia a nuestra mascota.

Paciencia, paciencia y control. Esas son las claves

El problema gira en torno a poder controlar a nuestro perro y, por supuesto, controlarlo en su entorno.

Como verás en el video, el proceso no es sencillo porque hay que armarse de paciencia y ni elevar el tono de nuestra voz, si acaso dirigirnos al perro con órdenes breves y concretas. En los primeros intentos al salir de casa, como verás, el bichon frise no para de ladrar, salta y salta. 

“hay que armarse de paciencia y ni elevar el tono de nuestra voz”

Lo que hace el protagonista del video es cruzar la puerta, entrar y salir, entrar y salir. Y esperar, mirar a su mascota e indicarle que deje de ladrar con ese gesto grácil con el dedo.

Cuanto más repite la acción de entrar y salir por la puerta de la casa, observarás que el Bichon Frise poco a poco se va calmando.

A cada momento se tranquiliza y no hay necesidad de gritar, ni enfadarse. El bichón, que es muy inteligente se da cuenta que los ladridos no sirven de nada, que él siempre se queda detrás de la puerta y no consigue su propósito, que es salir a la calle.

Aún con todo, el bichón ladra de cuando en cuando. Es complicado que deje de hacerlo de forma total. Todo requiere un aprendizaje, pero lo está consiguiendo. Está tomando control sobre sí mismo y sobre el entorno. Ya no salta, ni brinca con ese ahínco con el que se emocionaba tanto. Y, ten en cuenta, que esa tranquilidad le beneficia, a él y a tus oídos… y a los de tus vecinos 😀 

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